28 agosto 2026

VOLVER A MIRAR…


“Soberana Majestad,
eterna sabiduría,
bondad buena al alma mía”


En “Vuestra soy, para Vos nací...”
Teresa de Jesús (España, 1515 - 1582)


“Mi alma aguarda de nuevo el nuevo día, para consumirse de ardor y de impaciencia;
para seguir tras de los bellos pies y echar sus redes sobre los corazones”


En “Guimel”
Rafael Cansinos Assens (España, 1882 - 1964)



Foto de insung yoon en Unsplash
¿Cuándo miramos, vemos la realidad de lo que vemos? ¿En nuestros ojos queda reflejado lo que en verdad se ofrece a nuestra vista?

Y cuando miramos, ¿buscamos su esencia más auténtica, su alma escondida entre posibles significados y posibles apariencias?

¿Sigue suficientemente viva nuestra sensibilidad ―aquella que siendo niños protagonizaba nuestra vida― como para que quedemos impresionados por la belleza nos regala la vida.

En nuestras viviendas limpiamos regularmente los cristales de nuestras ventanas para poder ver nítidamente lo que allá afuera ocurre. Sin embargo, ¿limpiamos con la misma atención mente y corazón de prejuicios, de tópicos, de complejos, de dolores vividos en el pasado?

Porque, al final, solo mirando como niños, con la desnuda mirada de su inocencia, podremos ver y emocionarnos con la belleza que nos rodea, y hacer justicia a su grandeza.

La alegría de nuestro espíritu, y las ilusiones de nuestra vida, dependen en gran medida de hacerlo. Por esta razón, en más de una ocasión, cuando tengamos dudas, merecerá la pena volver a mirar. Con el alma, por supuesto. Con el corazón abierto…


Emilio Muñoz
Spiritualis...

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Bel Canto Choir Vilnius - ECCE NOVUM (Ola Gjeilo)
(por Ola Gjeilo)



18 agosto 2026

ANTE LA PÉRDIDA DE UN SER MUY QUERIDO…


“¿Qué pasa con una madre que pierde a un hijo?
¿Siente acaso su presencia, de la misma manera
Que los amputados siguen notando el miembro ausente?”


Éric de Kermel (1963 - …)


POEMA DEL AMANECER

Es la hora de las campanas,
cuando se cierran los abismos.

Con la luz de la madrugada
vuelven al mundo los caminos.

Vuelve el murmullo de los árboles,
el silencio de las espigas.

Vuelven las manos lentamente,
hacia las páginas del libro.

Vuelve la realidad perfecta
de tu presencia sin olvido.


Maruja Vieira (Colombia, 1922 - 2023)



Foto de Fernando Lavin en Unsplash
Cuando leí esas palabras de Kermel, recogidas en su libro “La librairie de la place aux herbes”, en España presentado, con muy mal criterio, como “La librería de los deseos”, tenía muy fácil responderlo. Y no porque yo sea madre (que es imposible, pero que tampoco he sido padre, a pesar de mi entrañable amor por los niños y mi vocación no suficientemente encauzada de educador) sino porque he acompañado estos últimos años a un familiar mío, madre, en la pérdida de su hijo.

Y no me extenderé en tratar el tema. Es realmente sencillo. La madre de la que hablo siente que su hijo está cerca, le habla, e incluso está totalmente segura de que estuvo en su presencia durante una prueba médica, aunque no de forma física, sino en espíritu. Concretamente cuando se le realizó una resonancia magnética.

Podría pensarse que esta madre es creyente en alguna religión, lo cual es totalmente incierto. O se podría pensar que lleva una intensa vida espiritual, lo cual descarto, porque al mencionar hace poco tiempo la importancia de tener una vida espiritual rica, me pidió que le explicara a qué me refería con eso.

No, simplemente es una madre que perdió a un hijo por un cáncer de pulmón que se extendió por todo el cuerpo, que estuvo a su lado hasta el último momento, cuando la mirada de su hijo se convirtió en una súplica de que le dejaran morir en paz, porque vivir se había convertido en un tormento. Y esa mirada suplicante se convirtió en una herida que acepta y con la que convive, pero que no se cierra.

Solo es una madre que amaba, y ama, a su hijo… Una maravillosa madre, por cierto. Y una maravillosa prima. Y una maravillosa amiga. Una maravillosa persona…

Lo verdaderamente real se esconde tras lo que creemos imposible…


Emilio Muñoz
Spiritualis...

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Keith Kenniff - Portraits pt 2
(por jybh012 - when all the warmth leaves us)



10 agosto 2026

SPIRITUALIS
La íntima, misteriosa y necesaria espiritualidad que me vive…


“Si algún fin en este mundo se halla
no es auténtico fin, ya que no hace al hombre feliz:
sólo es el principio donde lo otro termina,
según el curso que podemos entender los humanos”


En “Canto espiritual”
Ausiàs March (Reino de Aragón ―en la actual España―, 1397 – 1459)


“4. No vayas al jardín florido, no vayas, ¡oh, amigo!
En ti están el jardín y sus flores.
Inclínate sobre el loto de los mil pétalos y contempla allí la Infinita Belleza”

En “Los poemas de Kabir”
Saint Kabir (India, 1398 – 1448)


“Soñar que sueño la vida… Vivir el sueño que me vive…
Robar al tiempo la magia y el misterio de existir y de ser,
saboreando el encanto del encuentro…


Todo un bello despertar a la vida y a la luz”


Emilio Muñoz
 
 
Foto de Sixteen Miles Out en Unsplash
Creo firmemente en una dimensión espiritual de la existencia, que corre paralela a nuestra vida consciente, y que las estrechas miras del cientificismo, del racionalismo y del materialismo, ha tratado de desdeñar y de reprimir. Como igualmente creo en la febril necesidad de despertar y abrir los ojos a esa luz tanto tiempo ignorada. Está en gran consonancia con lo que actualmente se denomina “supraconsciencia” por intelectuales de variadas disciplinas, como el doctor Sans Segarra, cirujano.

No abogo por una espiritualidad concreta, definida o excluyente. Al contrario, defiendo el ejercicio de la espiritualidad como una experiencia abierta, creadora, íntima y personal que nunca debería ser etiquetada, ni siquiera cuando es uno mismo quien intenta poner etiquetas.

Al mismo tiempo, me resulta imposible entender una espiritualidad que no sea vivida desde la humildad y la sencillez, que no se ejercite desde la serenidad, con la más intensa sensibilidad, experimentada desde la más absoluta intimidad. Solo después de ser profundamente vivida, la espiritualidad puede ser compartida enriquecedoramente.


Llegado al tramo final de mi vida, que espero que dure muchos años (si es que puedo vivirla con cierta salud), tengo la esperanza de que sea especialmente prolífica, profundizando en mi alejamiento de la vida social más mundana, y buscando en todo momento la paz de mi espíritu… con mi espíritu.

Y se hace necesario recapitular, tomar aire y volver a empezar. ¡Siempre volver a empezar…! Tal vez sea porque se trata de mi propia vida (la única sobre la que tengo algo de control), necesito creer en mí mismo sin tener un mal concepto de mi comportamiento, de los ideales que perseguí, de los principios que siempre he defendido y no puedo envilecer. Y no puedo permitirme engañarme a mí mismo pues, además de injusto con los demás, tan solo demostraría estar actuando cegado por el orgullo y la vanidad. Mal ejemplo de vida sería, en especial para los jóvenes…

Pero si puedo decir con moderado orgullo que las ambiciones materiales nunca tomaron control de mi vida. Y perseguí anhelos, ideales y vocaciones que me dieron más problemas que alegrías, en gran parte por lo limitado de mis capacidades y habilidades en un mundo tan loco y tan extremadamente competitivo.


Desde este momento, y en este punto, doy comienzo a este blog que, ni siquiera sé con qué dedicación podré llenar de contenido. Mi único propósito es el de ir explorando ese íntimo y misterioso sueño que me vive, que da aliento a mi alma, que inconscientemente siempre ha impulsado y guiado mi vida, y que me aleja de la tiranía de lo concreto y material para acercarme a la vida como un todo… como un universo de vitalidad y sensibilidad, en gran parte desconocido y misterioso, al que pertenezco.

Un universo al que todos pertenecemos… Un universo que reivindico con energía, pues en sus entrañas se encuentran las respuestas a nuestras más importantes preguntas, la paz de nuestro espíritu y la gozosa alegría de vivir.


Emilio Muñoz
Spiritualis...

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Garbarek, Morales: Parce Mihi Domine
(por Release – Topic)



VOLVER A MIRAR…

“Soberana Majestad, eterna sabiduría, bondad buena al alma mía” En “Vuestra soy, para Vos nací...” Teresa de Jesús (España, 1515 - 1582...